sábado, 26 de marzo de 2022
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martes, 25 de enero de 2022
Caer
lunes, 18 de octubre de 2021
Reconocer
Era una noche fría, sin luna y el cielo invadido del espesor de las nubes, de esas cuando el viento golpea de lleno tu cara y te eriza la piel, de esas cuando frotas tus manos con tu aliento para recibir calor... calor que no llega, porque tu interior está frío, tienes dudas, preguntas y, un por qué atrapado en tu garganta. Sólo estás ahí, sentado en el andén de tu casa, tratas de moverte pero tu cuerpo se entume, te duele y te ahoga, no quieres entrar a recibir el cálido abrazo de tu hogar, porque sabes que mil preguntas preocupadas caerán sobre ti y, no quieres hablar, no quieres responder, porque no la tienes, no tienes la maldita respuesta que haría que tu vida fuese sencilla... así que, dejas que tu cuerpo reciba la neblina de la noche y que tu mente golpee insistentemente con recuerdos, con palabras vacías, con hechos inconclusos; vives constantemente en un mar de pensamientos, que te arrinconan en lo más profundo de tu ser y no te dejan salir, no te dejan respirar, corta cada espacio y te limita a estar ahí, atrapado, sientes que tienen el control sobre ti, sobre tu cuerpo y que cada acción está proporcionada a lo que tu realidad te muestra pero que no te deja ver... Las nubes cubren toda la superficie, la neblina se vuelve más densa, sabes que tu cuerpo no resiste el frío pero, ya no lo sientes, ya no sientes tu cuerpo temblar, ni escuchas tu alrededor, sólo te quedas mirando un punto fijo, a la nada, cada vez te alejas más de la realidad, y, es ahí, en lo más profundo de tu interior, dónde ves como te destruyes, tan lento, tan despacio que no estás consiente, no te permites estarlo. Estás cayendo, caes de nuevo, caes a ese abismo donde tus lágrimas se retienen, donde tu voz se apaga, donde tu vida esta estática y donde todo es incierto. Pensamiento tras otro, llegan, te abruman, te envuelven en un circulo, su agarre es tan firme que te quedas quieto, y es ahí, donde reaccionas, te das cuenta, lo sabes, ¿no? no quieres dejarte caer, no quieres perder y eres más fuerte, te conoces, te conoces tanto que entras en tu propio limbo y caminas en él, te mofas de tus debilidades y danzas alrededor de ellas, porque gracias a ellas, te reconoces, son parte de ti, de tu esencia y alineas tu ser, entender y coexistir con esa parte que busca, desea, anhela y quiere, quiere más, necesita comerse al mundo, vibrar con el, en él; y, con esa otra parte que ayuda, alivia y escucha. Quieres tenerlo todo, para entregarlo todo.
Porque así eres, una unión de partes que vibran con intensidad...
Vuelves a la realidad y eres consiente de ti mismo, te distrae por un breve segundo la vibración de tu celular, ves la pantalla y sonríes, sonríes y tu cuerpo se llena de la calidez que habías perdido, sólo con ver ese nombre, con saber que lo tienes y está ahí para ti, que te escucha y te promete que todo va a estar bien, que te abraza y tu cuerpo sabe que, a pesar de tus guerras interiores, la paz está en sus brazos, dispuestos a sostenerte y cuidarte, a no dejarte caer, porque te motiva, te da fuerza y, aunque no pueda hacer nada por ti, su sola presencia hace de tu vida mejor, porque tienes ese apoyo, tienes esa palabra de aliento, porque cree en ti, sostiene tan fuerte tu mano y da cada paso a tu lado.